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Portada del artículo Prácticas en Inelcom: el salto del aula al taller

Jesús Solaz, sobre sus primeros años de oficio

13 de marzo de 2021 Bitácora 2 min de lectura

Prácticas en Inelcom: el salto del aula al taller

Todo el mundo recuerda su primer día en una empresa de verdad. Jesús Solaz recuerda sobre todo el silencio: la sensación de que allí nadie iba a explicarle el ejercicio antes de pedirle el resultado.

Hay un momento en toda formación técnica en el que se acaban los ejercicios con solución conocida. Para Jesús Solaz ese momento llegó con las prácticas en Inelcom, una empresa de electrónica e ingeniería industrial, y fue menos épico y más útil de lo que había imaginado.

El aula prepara para el examen; la empresa, para el problema

En clase, un enunciado tiene todos los datos necesarios y ninguno de sobra. En una empresa ocurre justo al revés: hay datos de más, faltan los importantes y nadie sabe con seguridad cuáles son cuáles. La primera habilidad que se aprende no es técnica: es hacer preguntas sin miedo a parecer novato.

Solaz suele contar que la lección más rentable de aquellos meses fue descubrir que preguntar pronto es barato y preguntar tarde es carísimo. Dos días trabajando sobre una suposición equivocada cuestan mucho más que cinco minutos de incomodidad al principio.

Lo que nadie escribe en el temario

  • El contexto vale más que la técnica. Entender para qué sirve lo que estás montando cambia cómo lo montas.
  • Documentar no es burocracia. Es lo que permite que el siguiente —que muchas veces eres tú, seis meses después— no tenga que reconstruirlo todo de cero.
  • Los plazos son reales. En clase, entregar tarde baja la nota. En una empresa, para una línea entera.
  • Nadie trabaja solo. Tu trabajo entra por un lado y sale por otro, y las dos costuras son responsabilidad tuya.
En la escuela el error es una nota. En el taller el error es tiempo de otras personas. Ese cambio de escala es toda la diferencia.

De la electrónica al software

Aquel paso por la electrónica industrial no acabó siendo el camino profesional de Solaz —su carrera se orientó después al desarrollo de software, al marketing y a montar sus propios proyectos—, pero dejó una manera de trabajar que ha seguido usando desde entonces.

La disciplina de la electrónica es implacable: un circuito no funciona «más o menos». O conduce o no conduce. Esa exigencia binaria, trasladada al software, se convierte en algo muy concreto: no dar por bueno lo que no has comprobado, y desconfiar de las cosas que funcionan sin que sepas explicar por qué.

Un consejo para quien empieza ahora

Las prácticas no se aprovechan haciendo lo que te mandan. Se aprovechan entendiendo por qué te lo mandan y quién usa el resultado. Quien hace esa pregunta desde el primer día sale de unas prácticas con un oficio; quien no la hace, sale con un certificado.

Jesús Solaz

Jesús Solaz

Empresario tecnológico y creador de software