IDEA Alzira es el área del Ayuntamiento de Alzira que se ocupa de innovación, desarrollo económico y empleo, y uno de los departamentos que más fondos europeos moviliza de la casa. Jesús Solaz entró allí a través de una convocatoria del programa EMPUJU, la línea de contratación de jóvenes cualificados por parte de entidades locales.
Se enteró de la convocatoria por un aviso familiar, pasó la entrevista y en apenas un mes estaba dentro. Lo que vino después no se parecía a nada de lo que había estudiado.
Un día de formación y quince solo
La incorporación fue abrupta. Un día de traspaso con las compañeras del área de comunicación y, acto seguido, dos semanas prácticamente solo al frente de las tareas.
El problema no era la carga: era el idioma. Le pedían cosas con una terminología que no conocía, en un terreno —la comunicación institucional— que no tenía nada que ver con su formación técnica. Venía de la informática y se encontró llevando la voz pública de un departamento entero.
A las dos semanas se planteó seriamente dejarlo. Se quedó, dice, por una mezcla poco heroica de orgullo y de no querer irse sin haberlo intentado.
La sensación de no dar la talla en las primeras semanas de un puesto nuevo es tan universal que debería venir explicada en el contrato. Casi nadie avisa de que es normal y de que se pasa.
Lo que se aprende cuando no hay manual
- Preguntar rápido y sin adornos. Fingir que entiendes una instrucción para no quedar mal cuesta después el triple de tiempo.
- Los sistemas se construyen solos si los construyes tú. Sin procedimientos heredados, lo primero fue ordenar: calendario de publicaciones, plantillas, carpetas con criterio, un sitio único donde estuviera cada cosa.
- La administración tiene su propia física. Los plazos, los procedimientos y las formas no son burocracia inútil: son el mecanismo por el que el dinero público se justifica. Entender eso cambia la actitud.
- La comunicación institucional no es marketing. No vendes: informas a gente que tiene derecho a esa información. El tono, las prioridades y las urgencias son otras.
Gente distinta, oficio distinto
De aquella etapa Solaz destaca algo que no aparece en ningún informe: el valor de trabajar codo con codo con perfiles muy alejados del propio. Periodistas y diseñadoras gráficas piensan de otra manera, priorizan otras cosas y detectan problemas que un perfil técnico ni ve.
Fue ahí donde empezó a interesarse en serio por el diseño y la comunicación, dos disciplinas que acabarían siendo parte central de su trabajo posterior. Un informático que entiende de mensaje y de composición vale bastante más que uno que solo entiende de código, y eso no se aprende en un aula: se aprende sentado al lado de alguien que lo hace.
La conclusión, años después
Aquel puesto no fue el mejor pagado ni el más largo de su carrera. Fue el que más le cambió la forma de trabajar, precisamente porque lo puso en un sitio donde no encajaba y no le dio la opción de esperar a estar preparado.
Es un patrón que recomienda a quien empieza: si te ofrecen un puesto en el que te sientes ligeramente incapaz, probablemente sea el bueno. Los puestos en los que te sientes cómodo desde el primer día enseñan mucho menos.