¿Hace falta saber programar para un puesto administrativo?
No, pero saber automatizar sí marca diferencia. Entender qué es una API, poder montar un flujo entre dos herramientas o escribir una macro sencilla vale más que muchos cursos de ofimática.
Jesús Solaz, sobre competencias digitales y empleo
La lista de competencias digitales que valen sueldo ha cambiado bastante en cinco años. Lo interesante es que casi todas se pueden aprender por cuenta propia y ninguna exige una carrera.
Hay una diferencia entre lo que se enseña en los cursos de competencias digitales y lo que aparece en las ofertas de trabajo reales. Esta es una lectura de lo segundo, ordenada por lo que más diferencia marca respecto al esfuerzo que cuesta.
Es la competencia que más ha subido. No se trata de saber abrir una hoja de cálculo: se trata de coger datos sucios de varias fuentes y sacar algo de lo que se pueda decidir.
Con eso, cualquiera está por encima de la media en un puesto administrativo. Y todo se aprende sin pagar nada.
No hace falta ser programador. Basta con reconocer cuándo algo se repite igual y saber que existe una forma de que lo haga la máquina: una macro grabada, una regla de correo, un formulario que escribe en una hoja, una herramienta de integración entre servicios.
La competencia real aquí no es técnica, es de criterio: ver el patrón repetido. Mucha gente lleva años haciendo lo mismo a mano sin haberse planteado nunca que podría no hacerlo.
Esta es la novedad de los últimos años y el terreno donde más se distingue quien sabe de quien no. Lo que se valora no es «saber usar ChatGPT», sino:
La habilidad valiosa no es generar texto rápido. Es saber cuándo lo generado no vale y por qué. Eso exige entender del tema, y por eso no sustituye al oficio.
Ha pasado de ser cosa del departamento informático a ser responsabilidad de todo el mundo, porque el ataque llega por correo a cualquiera:
Suena a competencia blanda y es de las más rentables. En un entorno donde casi todo pasa por mensajes, quien escribe con claridad ahorra reuniones enteras.
Un correo con el asunto útil, la petición en la primera línea y el contexto después vale más que tres llamadas.
| Prioridad | Competencia | Esfuerzo |
|---|---|---|
| 1 | Hoja de cálculo a nivel real | Unas semanas |
| 2 | Escritura clara y correo eficaz | Continuo, gratis |
| 3 | Seguridad básica | Una tarde |
| 4 | Uso crítico de la IA | Práctica continua |
| 5 | Automatización sencilla | Un par de meses |
Por debajo de todas las herramientas hay algo que sigue siendo lo que más se valora y lo que menos se enseña: saber qué problema hay que resolver.
Las herramientas cambian cada pocos años. La capacidad de mirar un proceso, entender por qué existe y proponer algo mejor no ha cambiado nunca, y es lo que separa a quien ejecuta de quien decide.
No, pero saber automatizar sí marca diferencia. Entender qué es una API, poder montar un flujo entre dos herramientas o escribir una macro sencilla vale más que muchos cursos de ofimática.
Sirven sobre todo para pasar filtros automáticos en grandes empresas y administración. En una pyme pesa mucho más una prueba práctica o un ejemplo de algo que hayas resuelto.
Jesús Solaz
Empresario tecnológico y creador de software