Imagínate que entras a un concesionario de coches con una idea fija: quieres comprarte un modelo familiar, híbrido y de color gris. Al cruzar la puerta, el comercial te da un folleto de 40 páginas que habla de la historia de la marca fundada en 1950, los camiones que fabrican, sus oficinas en Alemania, su blog de noticias y, perdidos por el medio, los 15 modelos de coches que tienen a la venta. ¿Qué haces? Probablemente abrumarte, dar las gracias y marcharte.
Eso es exactamente lo que haces cuando envías a un usuario que busca algo muy específico a la página de inicio de tu web corporativa.
Hoy vamos a romper un mito: tu web tradicional es fantástica para presentarte al mundo, pero si lo que quieres es vender un servicio o producto concreto YA, lo que necesitas es una Landing Page (o página de aterrizaje). Te explicamos la diferencia con una metáfora un poco radical pero muy efectiva.

Tu página web tradicional (la que tiene su menú con Inicio, Quiénes somos, Servicios, Blog y Contacto) es como un gran almacén. El usuario entra y es libre de cotillear lo que quiera: puede leer tu historia, saltar a un artículo del blog, mirar tus redes sociales o ver la lista completa de tus servicios.

Una Landing Page es una página web diseñada con un único objetivo de venta y absolutamente ninguna distracción. No tiene menú de navegación arriba, no tiene enlaces a tus redes sociales y no habla de nada que no sea el producto o servicio específico que quieres que contraten en ese momento.
Es el equivalente digital a meter a tu cliente potencial en una habitación cómoda, cerrar la puerta, sentarte frente a él y decirle: "Tengo exactamente esto para resolver tu problema. ¿Lo quieres? Sí o no".
En una Landing Page solo hay dos salidas para el usuario: o realiza la acción que tú quieres (comprar, rellenar el formulario, llamar) o cierra la pestaña del navegador. No hay término medio.

No es que una sea mejor que la otra; es que sirven para momentos totalmente diferentes de tu negocio:
Web Corporativa:
Landing Page (Página de Aterrizaje):
Si estás invirtiendo dinero en anuncios en Google Ads, Facebook o Instagram, nunca, bajo ningún concepto, envíes ese tráfico a tu web corporativa. Estarás tirando el dinero.
Si tu anuncio promete "Tratamiento de ortodoncia invisible con 10% de descuento", el usuario debe aterrizar en una página que hable únicamente de esa ortodoncia invisible, de ese 10% de descuento y que tenga un botón gigante para pedir cita.
Tu web corporativa es tu cuartel general, pero tus Landing Pages son tus soldados de élite para las campañas de venta. Si quieres dejar de acumular visitas que se despistan por tus menús y empezar a captar clientes de verdad...
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