Imagina que te compras el coche de tus sueños. Lo sacas del concesionario, reluciente y perfecto. ¿A que no se te ocurriría conducirlo durante cinco años seguidos sin cambiarle el aceite, sin revisar los frenos y sin pasar la ITV? Sabes perfectamente que, si lo haces, el coche te dejará tirado en mitad de la carretera.
Pues con las páginas webs pasa exactamente lo mismo. Sin embargo, existe un mito peligrosísimo en el mundo digital: pensar que una web es como una planta de plástico. La pones en una esquina de la oficina, queda bonita y te olvidas de ella para siempre porque "no necesita riego".
Si crees que el trabajo termina el día que tu diseñador te entrega las llaves de la web, estás creando una "Web Zombi": una página que parece viva por fuera, pero que por dentro está a un paso de morir. Te contamos por qué el mantenimiento web no es un extra, sino una obligación.

Mucha gente piensa: "Mi web es pequeña, vendo servicios locales, ¿qué hacker va a querer perder el tiempo conmigo?". Gran error. Los ciberdelincuentes no suelen atacar las webs de forma manual; utilizan robots (bots) que rastrean internet las 24 horas buscando webs desactualizadas con fallos de seguridad.
Si usas WordPress, Shopify o cualquier otra plataforma y no actualizas el sistema, los plugins o las plantillas, estás dejando la puerta de tu casa abierta con un cartel que dice "Pasa gratis". Un hackeo puede significar que tu web se caiga, que roben los datos de tus clientes o que Google te ponga en su lista negra y nadie pueda encontrarte.

Las plataformas web evolucionan constantemente para ser más rápidas y seguras. Cuando el sistema principal se actualiza, los creadores de los plugins (esos añadidos que usas para el formulario de contacto, la pasarela de pago o el diseño) tienen que actualizar su código para que siga siendo compatible.
Si dejas tu web abandonada durante meses, llegará un punto en el que el sistema y los plugins dejarán de entenderse. ¿El resultado? El botón de compra deja de funcionar, los formularios no envían los mensajes de tus clientes o, directamente, la web se queda la pantalla en blanco. Y lo peor es que no te darás cuenta hasta que un cliente te avise (si es que se toma la molestia).

¿Qué pasa si mañana hay un fallo en el servidor de tu hosting y se borra tu web? ¿O qué pasa si tocas algo sin querer en el editor y desconfiguras todo el diseño?
Si cuentas con un servicio de mantenimiento que haga copias de seguridad (backups) diarias o semanales, el susto se queda en nada: se da a un botón y la web vuelve a estar perfecta en cinco minutos. Si no tienes copias de seguridad... felicidades, te toca volver a pagar una web desde cero y perder todo tu histórico.

A Google le encantan las webs frescas, rápidas y seguras. Si el algoritmo entra a tu sitio y detecta enlaces rotos, imágenes que tardan una eternidad en cargar porque el código se ha quedado obsoleto o scripts anticuados, tu posicionamiento SEO caerá en picado. Una web sin mantenimiento es una web que va muriendo lentamente en los resultados de búsqueda.
Hacer una página web es una inversión de tiempo y dinero para hacer crecer tu negocio. Dejarla morir por no dedicarle unos minutos al mes al mantenimiento es tirar esa inversión a la basura.
El mantenimiento web requiere conocimientos técnicos: saber qué actualizar, en qué orden y qué hacer si algo falla durante el proceso. ¿Por qué vas a jugártela y a perder horas de tu tiempo sufriendo con códigos?
Descubre nuestros planes de mantenimiento web profesional. Nosotros nos encargamos de las actualizaciones, la seguridad, las copias de seguridad y de que tu web vuele. Tú solo preocúpate de atender a los clientes que te lleguen a través de ella.