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Portada del artículo Gestionar el trabajo con una hoja de cálculo (bien hecha)

Jesús Solaz, sobre gestión del trabajo

21 de abril de 2026 Informática 2 min de lectura

Gestionar el trabajo con una hoja de cálculo (bien hecha)

Antes de pagar una suscripción mensual por una herramienta de gestión, merece la pena comprobar si el problema se resuelve con una hoja de cálculo de tres pestañas. Muchas veces sí.

Existe un mercado enorme de herramientas de gestión de proyectos por suscripción. Muchas son buenas. Y muchas se contratan para resolver un problema que una hoja de cálculo de tres pestañas resolvía igual de bien y gratis.

La clave está en montarla bien, porque una hoja mal montada sí es peor que cualquier herramienta.

La estructura: tres pestañas y ni una más

Pestaña 1 — Tareas

Una fila por tarea. Columnas mínimas:

ColumnaContenidoTipo
IDNúmero correlativoNúmero
TareaQué hay que hacer, en verboTexto
ProyectoA qué perteneceLista desplegable
ResponsableUna sola personaLista desplegable
EstadoPendiente / En curso / Bloqueada / HechaLista desplegable
Fecha límiteAAAA-MM-DDFecha
Horas previstasEstimaciónNúmero
Horas realesLo que costóNúmero

Las columnas de estado, proyecto y responsable tienen que ser listas desplegables. Si se escriben a mano, en dos semanas habrá cuatro formas de escribir «en curso» y ningún resumen funcionará.

Pestaña 2 — Listas

Los valores de los desplegables: proyectos, personas, estados. Añadir un proyecto es escribirlo aquí, no editar veinte validaciones.

Pestaña 3 — Panel

Solo fórmulas, ninguna entrada de datos:

  • Tareas pendientes por persona: =CONTAR.SI.CONJUNTO(Tareas.D:D;A2;Tareas.E:E;"Pendiente")
  • Tareas vencidas: =CONTAR.SI.CONJUNTO(Tareas.F:F;"<"&HOY();Tareas.E:E;"<>Hecha")
  • Desviación de horas por proyecto, comparando previstas y reales.
La regla de oro: los datos se escriben en un sitio y se leen en otro. En cuanto alguien empieza a escribir a mano en la pestaña de resultados, el sistema está muerto.

Lo que hace que funcione

  1. Un responsable por tarea. Si son dos, no es de nadie.
  2. Formato condicional que pinte de rojo lo vencido y de gris lo hecho. Se ve el estado sin leer.
  3. Inmovilizar la primera fila para no perder los encabezados.
  4. Proteger las celdas de fórmulas para que nadie las pise sin querer.
  5. Nada de filas de colores como sistema. El color es para ver; el dato es para filtrar.

El registro de horas, que es lo que más aporta

La columna de horas reales es la que convierte esto en algo útil de verdad. Con tres meses de registro se puede responder a preguntas que de otro modo se contestan a ojo:

  • ¿Cuánto cuesta realmente cada tipo de trabajo?
  • ¿Qué clientes consumen más tiempo del que facturan?
  • ¿Nuestras estimaciones se parecen a la realidad?

La respuesta a la última suele ser incómoda, y por eso es la más valiosa. Casi todo el mundo subestima de forma sistemática, y saber en qué proporción permite corregir las estimaciones futuras multiplicándolas por un factor.

Cuándo dejar la hoja

Hay señales claras de que se ha llegado al límite:

  • Más de tres personas necesitan editar a la vez.
  • Hace falta saber quién cambió qué y cuándo.
  • Se necesitan avisos automáticos o adjuntos por tarea.
  • El archivo tarda en abrirse.
  • Alguien ha empezado a mantener su propia copia.

La última es la definitiva. Cuando aparecen copias paralelas, el sistema ya ha dejado de existir aunque el archivo siga ahí.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo debo pasar a una herramienta de gestión de verdad?

Cuando más de tres personas necesitan editar a la vez, cuando hace falta histórico y auditoría, o cuando el archivo tarda en abrirse. Antes de eso, la hoja suele ganar por flexibilidad y coste.

¿Merece la pena registrar las horas si trabajo solo?

Muchísimo, y es lo que menos gente hace. Sin registro de horas no se sabe cuánto cuesta realmente cada tipo de trabajo, y sin eso los precios se ponen a ojo.

Jesús Solaz

Jesús Solaz

Empresario tecnológico y creador de software